Los datos personales, sensibles y/o confidenciales son uno de los botines predilectos de los actores maliciosos. Una vez obtenidos, ¿para qué los utilizan?
Para el cibercrimen, la información no solo es poder: representa dinero, puerta de acceso y una herramienta para cometer nuevos delitos. Por eso, los datos personales y sensibles se convirtieron en uno de los botines más codiciados por los actores maliciosos. Lo paradójico es que este activo muchas veces es menospreciado por las propias víctimas.
